Conociendo el TDAH

El trastorno más polémico de los últimos años, el trastorno “inexistente” para algunos, el trastorno posiblemente más relevante de la educación. No todos los niños nerviosos son TDAH ni todos los TDAH son niños nerviosos.

Alejandro Megías/Psicología 

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   El Trastorno de Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, más conocido como TDAH, se caracteriza por:

  • El niño nace con el trastorno, no lo desarrolla. Por lo tanto se trata de un trastorno neurobiológico.
  • Se suele diagnosticar a partir de los 7 años, aunque actualmente se le da de margen hasta los 12.
  •  Es innato en un 5-6% de niños en Europa. un 4% de niños en España. Lo que significa que, aproximadamente, 1 de cada 25 niños por colegio, lo que significa a su vez, que 1 niño de cada clase, mínimo, tiene posibilidades de sufrir este trastorno.
  • Se caracteriza por la aparición de los siguientes factores: Hiperactividad, déficit de atención y impulsividad. La hiperactividad es una actividad no adecuada a su edad, es decir se muestra forma excesiva.

   A su vez el déficit de atención, como su propio nombre puede indicarnos, implica la pérdida constante de la misma, por tanto el niño tiene una capacidad de atención no adecuada a su edad, es decir deficitaria.

Punto y Aparte de Dos Hermanas

   En contra posición la impulsividad implica una actividad psicológica no adecuada a su edad, siendo esta excesiva. Creo que merece la pena hacer un pequeño apunte sobre ésta, por si hay alguien que no tiene muy claro qué es eso de “actividad psicológica excesiva”. Pues bien, no es otra cosa que hacer las cosas sin pensar en las consecuencias. No tener “filtros” a la hora de llevar a cabo determinadas conductas o decir determinadas cosas.

La Polémica

   Esto es un resumen muy general de lo que clasificaríamos como TDAH. Esto es solo una pequeña parte del enorme iceberg que conlleva este trastorno. Antes de hablar de las implicaciones de este trastorno, es necesario que hablemos de su aspecto más conocido. Su polémica. ¿Por qué es este trastorno tan polémico? ¿Por qué hay quienes afirman, de hecho, que es un trastorno inventado? ¿Hay algo de razón en sus palabras? Desde mi experiencia, la polémica con este trastorno viene dada por su “presencia actual”. Es decir, muchos argumentan que es un trastorno del siglo XXI, que ha aparecido ahora y que son los que antes llamábamos “niños nerviosos”.

   Este argumento carece de razón por diversos motivos. Para empezar, creo que es importante tratar el tema de “es un trastorno del siglo XXI” ya que es algo que, aunque totalmente erróneo, es comprensible.

   Es cierto que este trastorno ha tenido mayor relevancia en los últimos años, pero esto es debido al avance médico y psicológico. Pienso que es tan “relevante mediáticamente” en la actualidad porque es ahora cuando se han encontrado métodos y herramientas adecuadas para tratar este trastorno, herramientas de las que antes no disponíamos.

   Por otro lado, es importante resaltar que este trastorno no ha aparecido ahora ni es un trastorno del siglo XXI, sino del siglo XIX. Una de las primeras apariciones fue en 1845, en una recopilación de cuentos para niños escrito por el doctor Heinrich Hoffman llamado Das StruwwelPeter. Así que no es un trastorno actual, sino que es actualmente el momento en el que tenemos las herramientas necesarias para afrontarlo de una manera funcional. Sin embargo, y aquí me gustaría hacer más hincapié. Sí es cierto que creo que hay un problema con este trastorno y que, en mi opinión, lo desprestigia un poco. Esto se conoce como el sobrediagnóstico

El sobrediagnóstico

   El sobrediagnóstico, bajo mi punto de vista, se debe a la poca especificidad de los criterios diagnósticos. Los criterios diagnósticos son difícilmente tangibles o medibles. Ejemplo: “Con frecuencia parece no escuchar cuando se le habla directamente”. Ese “con frecuencia” es bastante subjetivo, abstracto de un modo y no es posible medirlo. Además  se tiende a confundir características. No todos los niños nerviosos son TDAH ni todos los TDAH son niños nerviosos.

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Los intangibles

   El último aspecto que quiero tratar es de los intangibles. Estoy seguro que si a cualquier profesional que esté dedicado al diagnóstico o intervención de TDAH le preguntara, no dudará ni un segundo en decir que el trastorno existe y que es muy relevante. La razón es una serie de lo que yo llamo “intangibles” y son aquellas cosas que, si bien, no se pueden percibir a simple vista, se puede sentir. Se puede sentir que algo no va bien y que algo no debería ser así. Se ve en la cara de los pacientes, en los propios familiares, en su ambiente. Algo no va bien, es imposible decir el qué, o porqué, pero es así. Un niño con baja autoestima no es lo mismo que un niño que, a causa del TDAH, tiene baja autoestima. Es diferente, se percibe más impotencia en el segundo caso, más frustración y, por tanto, necesita mucha más atención y mucho más refuerzo positivo, por supuesto.

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   En conclusión, todavía queda mucho camino por recorrer y tanto los profesionales y los afectados por este trastorno, ya sea directa o indirectamente, debemos luchar por conseguir una mayor visibilidad del TDAH y remar todos en una misma dirección: La aceptación del trastorno.

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