El celador del Hospital de Valme declara que intentó abrir el ascensor con sus propias manos

Según el abogado de la familia, su testimonio “aporta luz e información de primera mano de lo que sucedió allí”, pues “tuvo conocimiento directo de los hechos”.

Fotos a un equipo especializado a tratar a menores agredidos.
Foto: Belén Vargas.

Según informa Europa Press, A.J.F.G., el celador del Hospital Virgen de Valme de Sevilla que transportaba el 20 de agosto del pasado año la camilla en que la que murió la joven Rocío Cortés cuando era trasladada en ascensor tras dar a luz a su tercer hijo, ha declarado este jueves que intentó abrir las puertas de la cabina con sus propias manos.

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La juez de Instrucción número 1 de Sevilla, María Elvira Alberola Mateos, ha citado este jueves, en calidad de investigado, al celador, quien en líneas generales ha confirmado la versión de los hechos dada en sede policial, aunque con “más detalles”, según ha explicado a los medios Simón Fernández Rebollo, abogado de la defensa de F.C.D., operario de la empresa de ascensores Orona, encargada del mantenimiento de los ascensores.

Fernández Rebollo ha señalado que el celador ha narrado que, estando en la segunda planta del hospital, entró en el ascensor con la camilla cogida por la parte de los pies de la paciente y le dio al botón de la tercera planta. Entonces, se cerró la puerta pero “no bien”, pues la parte de abajo no estaba bien cerrada. “Como el celador ve que no se mueve, vuelve a darle a la botonera e intenta abrir la puerta con sus manos”.

Seguidamente, según explica Europa Press, llama a centralita para avisar que el ascensor no funciona y avisa que la paciente “se está poniendo nerviosa”. Entonces, la puerta del fondo del ascensor, que no suele abrirse, se abre, pero “no recuerda si también lo hace por la que entró”. No obstante se vuelve a cerrar la puerta y tras esperar “un poco”, definitivamente se abre la puerta por la que entró al ascensor, que no se había movido de la segunda planta. En ese momento, hace la maniobra de salida del ascensor “a la inversa de como entró” y cuando “está a la mitad” se cierran las puertas de nuevo, aprisionando la camilla y “sale disparado el ascensor para arriba”.

La juez, que recientemente ha acordado solicitar a la Dirección del Hospital documentación relativa a las medidas de seguridad referidas al traslado de enfermos por los celadores-camilleros que deben figurar en el Plan de Seguridad y Salud del Centro Hospitalario y la documentación relativa a la formación dada en dicha materia al celador investigado, ha preguntado al celador si existe un protocolo de actuación para este tipo de casos, respondiendo el declarante que el centro “no tenía protocolo de actuación” para este tipo de casos, “ni nada escrito ni ordenado en este sentido”.

En términos similares ha explicado a los medios la declaración del celador el abogado de la familia de la víctima, José María Núñez, quien ha resaltado que el investigado ha afirmado que “no existe un protocolo como tal para casos de atrapamiento en el ascensor, pero por la práctica habitual tienen un modo normal de proceder”. El testimonio, según Núñez, “aporta luz e información de primera mano de lo que sucedió allí”, pues “tuvo conocimiento directo de los hechos”. “Ha contado la versión que dio en la Policía, es decir, entró con la joven en el ascensor, donde se quedaron encerrados. Entonces, llamó a centralita y después de un lapso de tiempo, que ha señalado que fue de unos cinco minutos, espero que se abriera la puerta para salir, cuando se produjo el atrapamiento de la camilla y la subida de la cabina”, ha explicado. De esta forma, ha reconocido que “cuando se abren las puertas inicia la salida y entonces comienza a subir el ascensor, pero no le de tiempo a reaccionar, aunque intentó sacarla lo más rápido posible”.

Según el letrado de la acusación, el celador desconoce “la causa por la que el ascensor comenzó a andar”, aunque ha señalado que el tiempo que transcurre en el interior del elevador desde que habla con centralita es de “unos cinco minutos”, según el abogado “no está determinado aún el tiempo que pasa desde que llama al ascensorista y el ascensor vuelve a funcionar, y esos cinco minutos no coincide con el tráfico de llamadas”.

El abogado de la familia ha recordado que los peritos de Atisae han descartado en su informe la existencia de un fallo técnico en el ascensor, como también lo hace el atestado policial, y apuntan a “un fallo humano”. Además, el sistema de seguridad “funcionaba correctamente”. Por contra, el ascensorista, en su declaración, negó “intervención o manipulación” alguna por su parte que provocara el movimiento del elevador. De otro lado, el abogado ha explicado que aún se está a la espera en la instrucción de la causa de un informe de la Unidad Científica de la Policía Nacional en Madrid sobre los datos de la CPU del ascensor, “la caja negra donde se registra todos los incidentes y fallos que pudieran haberse dado en la máquina” y que, a su juicio, “esclarecía la avería del ascensor si la tuviera y por qué inició la marcha con las puertas abiertas, que es lo determinante”.

En este sentido, tal y como recoge Europa Press, Núñez ha subrayado que “no hay explicación del borrado de los datos de la CPU y es lo que tratarán de rescatar. No sabemos si fue intencionado o accidental”. De otro lado, ha informado de que la familia, antes de que se cumpliera el plazo de un año, ha presentado una reclamación de responsabilidad patrimonial del Servicio Andaluz de Salud (SAS), aunque de forma paralela ha pedido la suspensión del procedimiento por estar abierto el pleito penal, que “condicionará la posible responsabilidad patrimonial del SAS, que pudiera haberla pues no descartamos ninguna hipótesis”.

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Por último, el abogado ha expresado que la familia, a la espera de las diligencias que restan, “quiere información y una respuesta a qué paso el día del accidente”.

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