Imputan a una pediatra de San Hilario por el fallecimiento de una bebé en la primera ola del COVID-19

La facultativa ha negado ante el juez haber prohibido a los padres ir al ambulatorio, añadiendo que puso el tratamiento acorde con los síntomas de gastroenteritis leve, cuando realmente era apendicitis

Según informa Diario de Sevilla, una pediatra de Dos Hermanas ha declarado como investigada por la muerte de una niña de 5 meses a consecuencia de una apendicitis en el momento crítico de la primera ola de Covid. La doctora negó haber dicho a la madre que no debía acudir al consultorio excepto si la llamaban y declaró que la niña tenía síntomas leves de gastroenteritis y fiebre baja, por lo que aconsejó la vigilancia domiciliaria habitual en estos casos.

La pediatra F.D.F. compareció el lunes ante el juez número 2 de Dos Hermanas por la muerte de la niña, que fue atendida a partir del 30 de marzo de 2020 en el centro de salud San Hilario de Dos Hermanas. El 2 de abril la pequeña falleció en el hospital de Valme a consecuencia de una parada cardiorrespiratoria derivada de una apendicitis no diagnosticada.

Fuentes del caso informan a Diario de Sevilla de que la doctora aseguró que los casos de  apendicitis en lactantes son muy raros y casi no existen en la literatura médica. En respuesta a la denuncia de los padres, aseguró que las pruebas de imagen no arrojan resultados hasta varios días después de los síntomas y que la analítica de sangre es una prueba complementaria que también se debe realizar pasado un tiempo.

El bebé tenía un aspecto normal, en ninguna de las dos visitas la madre le habló de dolores abdominales ni que llorara o estuviera irritable.

Según la doctora, el 30 de marzo dijo a la madre que tenía que pedir cita para el día siguiente pero el 31, al ver que no la tenía presencial ni telemática, ella misma llamó y le dijeron que el bebé había tenido deposiciones blandas, algún vómito esporádico y temperatura de 37,3 grados, “que es una febrícula, no fiebre”.

Negó la principal acusación de la madre: supuestamente haberle dicho el día 31   “que no debía acudir al  consultorio porque, en caso de que hiciera falta, sería ella quien le diría cuándo tenía que ir”.

Por el contrario, según explicó al juez, no era necesaria la visita presencial porque la madre no mostró una especial preocupación ni se habían agravado los síntomas, pero al término de la conversación le dijo que “ante cualquier cambio o empeoramiento, volviera a pedir cita o se personara”, y ella misma, a iniciativa propia, le recabó una cita para tres días después.

Ante un cuadro de gastroenteritis, con unos vómitos comunes a otras enfermedades, la pediatra aconsejó lo previsto en estos casos, la vigilancia en su propia casa sin pruebas complementarias, según su declaración.

Los padres denunciaron la atención del 112 y de los pediatras del centro de salud, que según aseguran apenas exploraron al bebé, les dijeron que esperaran antes de llevarla a un hospital y en ningún caso les hablaron de gastroenteritis.

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