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Ecologistas en acción denuncian que el Ayuntamiento de Dos Hermanas ha enterrado una gravera con fauna y flora instalada

REDACCIÓN

Ecologistas en Acción ha remitido escrito de denuncia al ayuntamiento solicitando información sobre lo ocurrido en la conocida como gravera de San Agustín, que ha sido enterrada bajo tierra cuando contaba con una fauna y flora instalada que no se ha salvado de la acción de las máquinas, en época de nidificación y cría.

En el escrito se pide copia de la situación legal de la parcela, de si consta como urbanizable, de si existe proyecto de urbanización y de los permisos para llevar a cabo las labores de relleno con tierra y albero de toda la superficie y de si constan medidas para trasladar la avifauna asentada durante años en el espacio que ocupa la parcela, cuestión que no se ha llevado a cabo.

La zona afectada por la eliminación de la fauna y flora se ubicada en la confluencia de la carretera Sevilla-Cádiz (N-4), la Avenida de Cristóbal Colón y la Avenida de España, conocida como gravera de San Agustín, tiene unas 2,2 hectáreas de extensión y ha sido rellenada con albero y tierra, seguramente para su próxima urbanización.

Ecologistas en Acción ha recibido numerosas quejas con videos del relleno incluido, de personas solicitando ayuda ante las labores de relleno del espacio que se han llevado a cabo en las últimas semanas, debido a la gran cantidad de avifauna que allí se ha instalado en los últimos 13 años.

A finales de la primera década del siglo, tras el desmantelamiento de la antigua fábrica de plásticos Cyteplas y el inicio de unas obras de cimentación, que concluyeron con un gran hoyo rodeado de muros de contención, el espacio fue transformándose desde una charca inicial a un ecosistema lacustre.

Aproximadamente en 2009, la vegetación comenzó a colonizar las orillas de menor pendiente, próximas a la rampa de entrada que dejaron con la excavación del terreno. En pocos años, eneas y carrizos se extendieron por las zonas más profundas. Estas especies fueron seguidas por otras, como junco, caña, taraje y árboles como álamo, robinia, ailanto, plátano de sombra, eucalipto, higuera y paraíso, así como numerosas especies herbáceas ligadas a medios antropizados, ricino, gandul o altavaca, entre otras. Con las plantas llegaron los animales, anfibios, reptiles y especialmente aves acuáticas, atraídas por este inesperado refugio de agua permanente en medio de la urbe. Era fácil observar numerosas ranas, que se oían más de lo que se veían; también algunas lagartijas y numerosos insectos pululando entre la vegetación, revoloteando o yendo de flor en flor.

Numerosos pájaros encontraron refugio en las copas de los árboles, donde construir sus nidos o pasar la noche, al igual que diversas especies de anátidas y otras aves acuáticas que hallaron entre las eneas, carrizos y juncos los lugares adecuados para descansar, alimentarse o, incluso, anidar. Focha común, ánade real, gallineta, morito, cigüeña, grulla, cerceta común, martinete, gorrión, jilguero, golondrina, vencejo, petirrojo, bisbita o mirlo son algunas de las especies que se podían observar en diferentes épocas. En primavera, era común ver a los patitos salir del cascarón y comenzar a seguir a su madre.

Desde la asociación denuncian que “a pesar de las limpiezas y tratamientos anti insectos periódicos que hacía el Ayuntamiento de Dos Hermanas, la charca seguía resistiendo y manteniendo la vida que se había originado. No obstante, este ecosistema lacustre urbano creado por la naturaleza, resultado del error humano, ha desaparecido en apenas un mes debido al constante y concienzudo trabajo de camiones y maquinaria pesada que han rellenado con albero y tierra el hueco ocupado por la laguna. La vegetación ha sido arrasada junto con la charca, y todos los nidos que se encontraban entre las eneas y carrizos han sido destruidos, dejando toda la superficie cubierta de tierra”.

Por otro lado lamentan que “no se ha tenido la mínima sensibilidad de realizar estas labores fuera de la época de nidificación de la avifauna. Si antes de la actuación se hubieran adoptado unas simples medidas preventivas, consistentes en haber censado los nidos existentes y haber trasladado los polluelos a otros lugares acondicionados, como la laguna de Fuente del Rey, se hubiera evitado la masacre de patitos, entre otros”.

Aseguran que “Desconocemos la situación legal de la parcela, es decir, si en urbanismo existe un plan o proyecto para urbanizar o construir en dicha parcela y de si cuentan con las autorizaciones o permisos municipales para realizar las labores de relleno con albero y tierra la misma, lo que determinaría si la responsabilidad es de la empresa o del ayuntamiento por haber autorizado la actuación sin consideración ambiental alguna”.

Aseguran que la situación se ha denunciado al Seprona “Nos consta que se ha denunciado al Seprona sin que las llamadas hayan dado resultado para, al menos, evitar que la avifauna fuera sepultada bajo la tierra”.

Por último aseguran que “sea cual sea la responsabilidad de cada cual, un nuevo espacio urbano naturalizado de forma espontánea que se pierde y deja de prestar sus servicios ambientales y de conservación de la biodiversidad, aumentando por el contrario las áreas selladas y cementadas, que incrementan los efectos cada vez más impactantes del cambio global sobre las poblaciones urbanas”.

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