Redacción/Actualidad
Lola Román, vecina de Montequinto vio como le cambiaba la vida hace un año tras sufrir un infarto cerebral provocándole una hemiparesia en toda la parte derecha del cuerpo lo que le impide la movilidad, además de la perdida de visión de un ojo y la afasia global que le impide comunicarse con normalidad. Cualquier persona se hubiera derrumbado pero Lola no lo hizo y con la ayuda de su hijo comenzó un largo y costoso proceso de rehabilitación.
El primer mensaje…
Meses después, gracias a la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp, está siendo algo más fácil la comunicación de Lola además de dar una de las mayores alegrías a su hijo Antonio. Un emoticono de guiño a las 10.36 y un «Lolá» a las 10.52, muestran la fuerza de superación de esta vecina de Dos Hermanas y su hijo no dudaba en mostrar lo que significa en la red social Twiter «un año después de su infarto cerebral mi madre me ha mandado el primer mensaje. Y parecerá una tontería, pero no lo es» El final es de sobra conocido, se hizo viral.
Antonio nos explica cómo en el caso de su madre fue «una aneurisma de la arteria cerebral izquierda, una de las vías principales del cerebro» la que le produjo la hemiparesia, la pérdida de visión y la afasia que le impide comunicarse. Es consciente de que es «una enfermedad que se conoce muy poco» aunque en Sevilla se encuentra uno de los mejores centros de rehabilitación de Afasia (ARPA) y donde tratan a Lola desde el infarto.
Ayudas públicas prácticamente inexistentes
Antonio quiere darle voz al caso de su madre, pues es consciente de que hay más casos similares en Dos Hermanas y que las ayudas públicas son mínimas y los procesos de rehabilitación son largos y costosos, «de hecho la seguridad social ahora mismo sólo cubre una rehabilitación de un año como mucho y sólo una hora semanal de logopedia sin incluir los neuropsicólogos» lo que supone un desembolso de entre 200 o 300 euros mensuales, sumados a los gastos que requiere una persona dependiente.
Denegado un paso de peatones
Ademas, la familia ha pedido un paso de peatones para que Lola pueda pasear en una zona llana ya que la zona donde vive tiene numerosas pendientes y el tener que ir en silla de ruedas, lo dificulta más aún pero les ha sido denegado. Actualmente sigue con el proceso de rehabilitación y poco a poco empieza a aprender a escribir los nombres de su familia pero admiten que es «un proceso lento». Después de que la historia se convirtiera viral en redes sociales, Antonio ha querido agradecer todos los mensajes recibidos, ahora solo queda que las Administraciones hagan su parte…
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