
REDACCIÓN
Las revelaciones sobre el caso de Paco Salazar no solo han sacudido a la militancia socialista, sino que han vuelto a colocar bajo el foco a dos nombres clave del poder orgánico en Dos Hermanas y en el PSOE andaluz: Francisco Toscano y Francisco Rodríguez. Según la información publicada por elDiario.es, medio considerado afín al PSOE, ambos dirigentes han desempeñado un papel determinante en el cierre de filas en torno a Salazar durante los últimos cinco meses, pese a las graves denuncias presentadas por varias compañeras de partido.
El reportaje detalla que la influencia de Toscano, histórico exalcalde de Dos Hermanas y figura de enorme peso interno, no ha desaparecido tras su retirada institucional. Muy al contrario: continúa actuando como uno de los principales respaldos de Salazar, contribuyendo —según la información citada— a la construcción de una teoría de la conspiración destinada a deslegitimar las denuncias y sembrar dudas sobre las víctimas.
A su lado se sitúa su sucesor y yerno político, Francisco Rodríguez, actual alcalde de Dos Hermanas. Rodríguez, lejos de mantener una posición de prudencia institucional, llegó a pronunciar públicamente una frase que ha marcado el debate:
“Por mi amigo Paco Salazar pongo la mano en el fuego.”
Con estas palabras, el alcalde despreció el testimonio de las denunciantes, alineándose abiertamente con Salazar en un momento en el que el partido reclamaba cautela.

Según la información referida, tanto Rodríguez como Toscano han dedicado meses a intentar consolidar una narrativa alternativa que presentara la publicación de las denuncias como parte de una conspiración. En ese intento, habrían llegado a contactar con diversos ámbitos políticos tratando de desactivar el anonimato de las víctimas —un derecho legalmente protegido— y de restar credibilidad a sus testimonios.
El alcance de estas maniobras, sumado a la influencia histórica del tándem Toscano–Rodríguez en el PSOE andaluz, ha generado una creciente inquietud dentro del partido, donde voces internas reclaman que se esclarezca hasta qué punto dirigentes de este peso han intervenido para blindar a Salazar.
Mientras el caso sigue avanzando y la presión pública aumenta, la actuación de Toscano y Rodríguez se ha convertido en uno de los principales puntos de debate sobre la responsabilidad política y ética en la gestión de unas denuncias que han sacudido profundamente a la organización socialista.




