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EDITORIAL | Si no puedes comprar un piso en Entrenúcleos, al menos podrás rezar cerca

EDITORIAL

Hay quien dice que la fe mueve montañas. En Dos Hermanas, de momento, mueve parcelas.

Mientras miles de jóvenes hacen cuentas imposibles para independizarse, comparan hipotecas que parecen condenas a treinta años o descubren que un piso de 80 metros cuadrados en Entrenúcleos cuesta ya lo mismo que un chalet hace apenas unos años, el Ayuntamiento ha decidido ceder gratuitamente casi 30.000 metros cuadrados de suelo público a la Archidiócesis de Sevilla para la construcción de un complejo parroquial y un centro educativo.

Porque prioridades son prioridades.

La vivienda, el verdadero problema

La escena tiene algo de surrealista.

Una generación que ha estudiado más que ninguna otra, que trabaja más horas por menos dinero y que necesita dos sueldos para aspirar a comprar una vivienda recibe un mensaje bastante claro: para construir vivienda asequible nunca parece haber suficiente suelo, pero para regalar patrimonio público sí.

Entrenúcleos se ha convertido en uno de los barrios más demandados de la provincia y, con ello, también en uno de los más caros. Comprar un piso ya está fuera del alcance de muchos jóvenes y el alquiler sigue escalando mes tras mes.

Mientras tanto, el Ayuntamiento decide desprenderse de uno de los bienes más valiosos que posee cualquier administración: el suelo público.

El patrimonio de todos

No se trata de cuestionar la libertad religiosa.

Cada ciudadano tiene derecho a creer, a no creer y a practicar la religión que considere. Ese no debería ser el debate.

La verdadera pregunta es otra:

¿Debe regalarse patrimonio público cuando existe un problema evidente de acceso a la vivienda y una creciente falta de equipamientos para una ciudad que no deja de crecer?

El suelo público no es un recurso cualquiera.

Es la herramienta con la que un Ayuntamiento puede responder dentro de diez o veinte años a las necesidades de sus vecinos. Una vez cedido, deja de estar disponible para futuras generaciones.

Quizá mañana hagan falta más viviendas protegidas.

Quizá una residencia pública para mayores.

Quizá un nuevo instituto.

Quizá un centro de salud.

Quizá instalaciones deportivas o zonas verdes.

Pero ese suelo ya no estará.

Las prioridades de una ciudad

Desde el gobierno municipal se insiste con frecuencia en que se gobierna pensando en la mayoría social.

Precisamente por eso conviene preguntarse cuál es hoy la principal preocupación de esa mayoría.

No parece ser dónde se construirá la próxima parroquia.

Parece ser dónde podrán vivir sus hijos.

Porque la auténtica peregrinación de miles de jóvenes nazarenos no es hacia un templo.

Es de Idealista a Fotocasa.

De Fotocasa al banco.

Y del banco… otra vez a casa de sus padres.

Un debate necesario

La cesión de esta parcela puede ser perfectamente legal.

Pero que una decisión sea legal no significa que sea la mejor decisión política.

Las administraciones están llamadas a priorizar. Y cuando el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas sociales de España, cada metro cuadrado de suelo público adquiere un valor estratégico.

Por eso resulta inevitable preguntarse si este era el mejor destino posible para un patrimonio que pertenece a todos los vecinos.

El milagro que esperan los jóvenes

Quizá el verdadero milagro que necesita Entrenúcleos no sea levantar un nuevo templo.

Quizá sea conseguir que un joven con un salario normal pueda comprar una vivienda sin hipotecar prácticamente toda su vida.

Porque, al ritmo actual, el primer sacramento de muchos vecinos ya no será el bautismo.

Será la firma de una hipoteca a cuarenta años.

Y ese, por desgracia, sí es un milagro cada vez más difícil de conseguir.

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