Por las que ya no están, por las que no estarán

«En las últimas leyes sobre violencia de género queda reflejada la intención de que a través de los medios se debe concienciar como medida de prevención y erradicación del problema».

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Me siento ante la pantalla con el fin de escribir algo sobre Violencia de Género. Una lacra de la cual me quise especializar en cuanto descubrí de primera mano lo poco que están preparadas las instituciones a la hora de tratar el problema y las personas vinculadas. Ya se va acercando noviembre, un mes conmemorativo donde no está de más reflexionar sobre cómo se encuentra la situación en la actualidad. Y la realidad no es otra que, mientras estamos viviendo una época de gran tensión política y social y vísperas de nuevas elecciones generales, las segundas del año, la cuarta en cuatro años, a las mujeres nos siguen asesinando.

No hace mucho, tuvimos la triste noticia de dos asesinadas en un mismo día, una en el sur, Granada y otra en el norte, Barcelona. Desgraciadamente no fueron las últimas. Dos días después, una nueva víctima en Denia y así, la cifra sigue aumentando sin parar, al igual que nada garantiza que no haya nuevas víctimas en las próximas horas o incluso en los próximos minutos. No importa si eres del norte o del sur, si eres mujer y te asesinan, al final te conviertes en un número más a añadir en la lista oficial que se lleva haciendo desde 2003. Más de medio centenar en lo que llevamos de año, superando en 10 meses la cifra de 2018, y ya van más de mil asesinadas desde que se toman datos. Y mientras tanto ¿qué? ¿Creemos estar haciendo lo suficiente como para acabar con esta lacra?

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El próximo 25 de noviembre numerosas instituciones, entre ellas centros educativos, harán actos conmemorativos sobre violencia de género. Estos actos son una gran idea para visibilizar y concienciar sobre este grave problema. Pero ¿Acaso es suficiente tratar este tema solo una vez al año? Y estos actos ¿se realizan con la formación adecuada? Actualmente, en ningún grado universitario de educación existe alguna asignatura donde se trabaje la violencia de género. Sólo en el Grado de Infantil se añadió una asignatura que trataba sobre coeducación de manera muy generalizada, y en el Máster de Psicopedagogía, se imparte en una asignatura optativa. Una vez eres profesional de la educación, existen cursos de formación específica sobre el tema a los que se puede acceder voluntariamente. ¿Acaso la educación no es un instrumento fundamental como para concienciar sobre este tema? ¿Por qué no se exige legalmente una formación específica para el profesorado? ¿y para las/os profesionales del resto de instituciones? Una mujer víctima que va al SEPE a solicitar una ayuda en su situación de vulnerabilidad (la RAI) ¿está atendida por personas formadas y concienciadas?

Por otro lado, los medios de comunicación también tienen gran responsabilidad social, de hecho, con el Plan Bolonia se introdujo una asignatura obligatoria en los Grados universitarios de periodismo donde se trata la igualdad y la concienciación sobre la violencia machista. Además, en las últimas leyes sobre violencia de género, queda reflejada la intención de que a través de los medios se debe concienciar como medida de prevención y erradicación del problema. Sin embargo, de nada sirven las buenas intenciones mientras la formación sea escasa.

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La impotencia y frustración va más allá de leer una noticia sobre una mujer asesinada, ya que el suceso en sí supone la consecuencia extrema de lo que vivimos cada día las mujeres, como cuando quieres ascender en tu trabajo, pero no te dejan porque estás en edad fértil y supondría “una pérdida para la empresa”, o cuando lees titulares del tipo: “Dos mujeres viajan solas por primera vez al espacio”. ¿Cuántas mujeres hacen falta para que no se consideren solas? El problema de siempre es que se sigue viendo todo desde una perspectiva masculina y mientras no eliminemos los estereotipos de género que nos rodean, seguiremos estancadas en una sociedad machista. Al igual que tampoco podemos obviar la realidad, ni mirar hacia un lado sobre las desigualdades de género, ni con su máxima consecuencia: La Violencia Machista.

Sin duda, el arma más potente para acabar con tal violencia no es otra que educar desde la base, pero aún queda bastante por hacer. La solución debe estar en que cada persona en su día a día, dé pequeños pasos individualmente. Cada gesto, por muy pequeño que sea, supone a la larga un gran avance, porque todo suma para construir una sociedad más justa. Por mi parte, puedo decir que hoy estoy aquí, escribiendo, pudiendo reflexionar sobre este tema, mientras que otras ya no pueden. Qué mínimo que interiorizar como una responsabilidad moral el no tomármelo como una reflexión anual aprovechando un día conmemorativo, sino, hacerlo una lucha diaria para el resto de mi vida, por las que ya no están, por las que no estarán…

Sandra Morales Montes.

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