El crimen de la calle Real de Utrera de Dos Hermanas vuelve al escenario con la reconstrucción judicial
Los hechos ocurrieron en un piso ocupado ubicado en los bajos del edificio, que funcionaba como prostíbulo.

REDACCIÓN
El juzgado que instruye el homicidio de Alejandro G. M. practicó ayer una reconstrucción judicial de los hechos en el inmueble donde se produjo el crimen, situado en el número 37 de la calle Real de Utrera, en pleno centro de Dos Hermanas. Para esta diligencia fueron trasladados desde prisión el presunto autor material del disparo mortal, el ciudadano portugués Francisco Felipe R. L., así como otro de los investigados en la causa, Ignacio C. J.
Los hechos ocurrieron en un piso ocupado ubicado en los bajos del edificio, que funcionaba como prostíbulo. En el suceso, además de la víctima mortal, resultó herido Ignacio C. J., que recibió un impacto de bala en uno de los dedos de la mano izquierda al interponerse durante el disparo. Aún ayer era visible la venda en la mano afectada.
La reconstrucción contó con un amplio dispositivo de seguridad desplegado por la Policía Nacional en el entorno del edificio. El operativo fue tan llamativo que varios vecinos llegaron a llamar al 091 alarmados por la presencia masiva de agentes, temiendo que se tratara de un incidente grave en curso. En la diligencia participaron la comisión judicial, las partes personadas y agentes del Grupo 1º de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la comisaría de Dos Hermanas, encargados de la investigación.

Según la investigación, el crimen se produjo al mediodía del sábado 18 de octubre de 2025 tras una discusión en el interior del prostíbulo. Alejandro, conocido como Alex, había ocupado la vivienda y alquilaba sus tres habitaciones a mujeres que ejercían la prostitución, siendo además cliente de las mismas. Aquella mañana había acudido al piso temprano, ya que tenía previsto mantener relaciones sexuales con una de las mujeres desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde.
En un momento dado, se produjo una llamada a Ignacio C. J., conocido como Nacho, con quien se inició una discusión relacionada con una pareja o expareja de este último. Poco antes de la una menos veinte de la tarde, Nacho llegó al domicilio acompañado de un individuo desconocido para las prostitutas, aunque cuya descripción coincide con la de Francisco Felipe R. L.
Una vez en el interior, la conversación derivó en una fuerte discusión que acabó en una riña. En el transcurso de la misma, el acompañante de Nacho sacó un revólver y efectuó un disparo contra Alejandro. Nacho intentó interponerse y recibió el impacto en un dedo de la mano izquierda, lo que le provocó una herida sangrante. La sangre dejó un reguero tanto en el interior del inmueble como en la vía pública, circunstancia que posteriormente permitió a los agentes determinar la dirección de la huida.
De acuerdo con los testimonios recabados, el enfrentamiento pudo originarse después de que el ciudadano portugués expulsara el humo de un váper en la cara de Alejandro, quien reaccionó sujetándolo por el cuello con la intención de practicarle un mataleón. El disparo alcanzó a la víctima por la mejilla, resultando mortal. No se localizó orificio de salida y el proyectil fue recuperado del cráneo del fallecido durante la autopsia.
Tras los hechos, Francisco Felipe huyó en el mismo vehículo en el que había llegado al domicilio junto a Nacho. El coche era conducido por un vecino de Dos Hermanas que ejercía como taxista pirata, también investigado en la causa y presente igualmente en la reconstrucción judicial. Por su parte, el herido fue trasladado al Hospital Virgen del Rocío, donde fue atendido de la lesión en la mano.
El presunto autor del crimen se dirigió posteriormente a la localidad de Brenes, donde se refugió en el domicilio de un conocido, que casualmente figura entre los investigados por el asalto al chalé de la cantante María del Monte. Allí fue localizado por la Policía Nacional en la tarde del lunes 20 de octubre, dos días después del homicidio.
Durante la intervención policial, Francisco Felipe se atrincheró en la vivienda. El propietario del piso, temiendo ser tomado como rehén, optó por lanzarse desde un tercer piso, sufriendo heridas de gravedad. Tras varias horas de negociación, el sospechoso fue finalmente detenido. Presentaba tres costillas rotas como consecuencia de una caída sufrida con la motocicleta durante su huida, por lo que fue trasladado al hospital antes de ingresar en prisión, una vez recibió el alta médica.



