¿De dónde viene el fuerte olor que invade Dos Hermanas? Estas son las dos posibles causas
El antecedente registrado en 2020 apunta al uso de estiércol y residuos orgánicos en explotaciones agrícolas próximas a Coria del Río, aunque El Copero también aparece como un posible foco. Por el momento, ninguna administración ha confirmado oficialmente el origen del episodio actual.

El intenso y desagradable olor que se está percibiendo durante estos días en diferentes zonas de Dos Hermanas ha vuelto a generar dudas entre la población. Un hedor que algunos vecinos describen como similar al estiércol, los purines, la materia orgánica en descomposición o las aguas residuales y cuyo origen todavía no ha sido aclarado públicamente.
Hasta el momento no se ha localizado ningún comunicado reciente del Ayuntamiento de Dos Hermanas, la Policía Local, EMASESA o el Seprona que identifique de manera definitiva la procedencia del olor. Sin embargo, existen antecedentes y posibles focos que ayudan a explicar lo que podría estar sucediendo.
Un episodio muy parecido ocurrió en el verano de 2020
La principal hipótesis conduce hasta terrenos agrícolas situados fuera del término municipal de Dos Hermanas. En julio de 2020, la ciudad sufrió durante varias semanas un episodio prácticamente idéntico, con numerosos avisos por un hedor que llegó a propagarse por buena parte del municipio.
Las investigaciones realizadas entonces por la Policía Local situaron el posible origen en el kilómetro 10 de la carretera SE-3206, dentro del término municipal de Coria del Río y en las proximidades de la Dehesa de La Atalaya.
Según explicó en aquel momento el Ayuntamiento nazareno, las comprobaciones apuntaban al abonado de campos con estiércol y al riego con residuos de origen avícola —denominados entonces “gallináceas”— u otros productos orgánicos. El Consistorio trasladó lo ocurrido al Ayuntamiento de Coria del Río, a la Subdelegación del Gobierno y al Seprona de la Guardia Civil. (Diario de Sevilla)
Las altas temperaturas y el viento favorecieron entonces que el olor recorriera varios kilómetros y terminara afectando a prácticamente todo el término municipal. Las prácticas agrícolas de fertilización con materia orgánica se realizan habitualmente durante determinadas épocas del año y pueden generar episodios especialmente intensos cuando coinciden con calor y condiciones meteorológicas favorables para su desplazamiento.
Por la similitud del olor, la época del año y los antecedentes, esta es actualmente la explicación más probable. Sin embargo, no hay confirmación de que las mismas fincas o explotaciones agrícolas estén detrás del episodio de agosto de 2026.
El Complejo Ambiental Copero, la segunda posibilidad
La otra instalación que inevitablemente aparece entre las posibles fuentes es el Complejo Ambiental Copero, situado en el entorno de Fuente del Rey y compuesto por la estación depuradora y una planta de compostaje.
En estas instalaciones se tratan lodos procedentes de la depuración de aguas residuales y otros residuos orgánicos no peligrosos para transformarlos en biogás y compost destinado a la agricultura. La Unidad de Compostaje Avanzado tiene capacidad para valorizar hasta 112.500 toneladas anuales de lodos, restos de poda y otros materiales. (Emasesa)
Estos procesos pueden generar compuestos olorosos como amoniaco, sulfuro de hidrógeno y compuestos orgánicos volátiles. Por este motivo, la planta dispone de sistemas de extracción, biofiltros y sensores destinados a detectar y reducir las emisiones.
EMASESA asegura que el proceso de compostaje está confinado y que el aire generado es tratado mediante un sistema de biofiltración para que el impacto por olor sea prácticamente inapreciable. La instalación cuenta además con una plataforma que utiliza sensores y datos meteorológicos para prever hacia dónde podrían desplazarse posibles episodios olorosos. (Emasesa)
La empresa presentó precisamente en julio de 2026 un nuevo sistema de alerta temprana desarrollado en Copero para anticipar episodios de olor. La herramienta registra de manera continua amoniaco, sulfuro de hidrógeno y compuestos orgánicos volátiles, y combina esos datos con modelos atmosféricos para calcular las zonas que podrían verse afectadas. (Emasesa)
La existencia de esta instalación convierte a Copero en un foco que debería ser comprobado, especialmente si las molestias son más intensas en Fuente del Rey, Bellavista, La Isla o el sector occidental de Dos Hermanas. No obstante, en estos momentos no existe ninguna comunicación pública de EMASESA sobre una avería, incidencia o emisión anómala que permita responsabilizar a la planta.
El calor y el viento pueden extender el hedor por toda la ciudad
La intensidad con la que se perciben estos episodios no depende únicamente de la distancia al foco. El calor favorece la liberación de sustancias olorosas procedentes del estiércol, los lodos o la descomposición de materia orgánica.
El viento puede transportar esas emisiones durante kilómetros, mientras que la estabilidad atmosférica durante determinadas horas de la noche y la madrugada puede hacer que los gases permanezcan cerca del suelo y sean percibidos con mayor intensidad en zonas residenciales alejadas de su origen.
De hecho, EMASESA reconoce que las molestias por olores son episódicas y están condicionadas por la meteorología, razón por la que sus sistemas actuales incorporan modelos de dispersión atmosférica. (Emasesa)
A la espera de una explicación oficial
Con la información disponible, la hipótesis que tiene más respaldo histórico es la utilización de estiércol o residuos orgánicos en explotaciones agrícolas situadas al oeste de Dos Hermanas y próximas a Coria del Río. Es exactamente lo que ocurrió durante el verano de 2020.
El Complejo Ambiental Copero constituye la segunda posibilidad, pero atribuirle el episodio sin una comprobación técnica o una incidencia reconocida sería irresponsable.



