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Fran García parejo (IU): «Queremos un Orgullo feminista, anticapitalista, antirracista, antifascista, intergeneracional, popular y de clase»

REDACCIÓN

El 28 de junio se conmemora el Día Internacional del Orgullo LGTBI, una fecha que invita a reflexionar sobre los avances alcanzados en materia de igualdad y sobre los desafíos que todavía permanecen.

Con el objetivo de ofrecer una visión plural a nuestros lectores y espectadores, en Cadena DH hemos entrevistado a representantes de las distintas formaciones políticas de Dos Hermanas para conocer sus propuestas, opiniones y compromisos en relación con la diversidad y los derechos del colectivo LGTBI.

Hoy hablamos con Fran García Pareja de IU y con concejal en el grupo municipal de Con Andalucía, que comparte con nosotros su visión sobre la situación actual y el futuro de estas políticas en nuestra ciudad.

¿Qué significa para su partido el Día Internacional del Orgullo LGTBI?

Es un día para salir a la calle reivindicando que seguimos siendo visibles, importantes y necesarias; que nuestra visibilidad no es una concesión: es un derecho conquistado; que nuestras vidas, cuerpos, identidades, deseos, nuestras formas de estar en el mundo y nuestras familias importan. 
El Orgullo es protesta, memoria, lucha y resistencia.

¿Considera que Dos Hermanas es actualmente una ciudad inclusiva y segura para las personas LGTBI?

Vivimos en una ciudad donde, en general, hay mayor seguridad ciudadana si lo comparamos con otras ciudades de nuestro país. No obstante, los discursos de odio existen en la sociedad y en la calle, y Dos Hermanas no es una excepción. Solo teníamos que ir a nuestro último pleno para comprobar lo peligroso que puede resultar a una persona LGTBI toparse por la calle con un concejal de la extrema derecha de nuestro pueblo.

¿Cuáles son los principales retos que todavía existen en materia de igualdad y diversidad en nuestro municipio?

Las leyes que existen sobre el papel deben desplegarse plenamente en todos sus ámbitos: empleo, educación, sanidad, servicios sociales, deporte, cultura, memoria democrática, protección frente a la violencia y garantía de derechos. No basta con aprobar derechos: hay que hacerlos efectivos.

¿Qué medidas concretas propone su formación para seguir avanzando en la protección de los derechos de las personas LGTBI?

No queremos derechos vaciados de contenido político o, como en el caso del Día del Orgullo, reducido a una celebración sin conflicto, queremos un Orgullo feminista, anticapitalista, antirracista, antifascista, intergeneracional, popular y de clase. Un Orgullo que no deje a nadie atrás. Y eso se traduce en medidas a todos los niveles institucionales, incluyendo la política municipal.

¿Cómo valora el trabajo que realizan las asociaciones y colectivos LGTBI en Dos Hermanas y en Andalucía?

En general, las asociaciones suelen están institucionalizadas y eso limita su carácter crítico y su capacidad de extenderse hacia otros ámbitos menos afines al gobierno municipal. Pero no es algo exclusivo de Dos Hermanas.

¿Cree que los centros educativos deben desempeñar un papel activo en la lucha contra la discriminación por orientación sexual o identidad de género? 

Por supuesto. Las leyes deben desplegarse plenamente en todos sus ámbitos. La comunidad educativa tiene que hacer efectivos esos derechos. Es importante también desplegar protocolos reales contra el acoso LGTBI en los centros educativos y desarrollar una educación pública que enseñe diversidad, igualdad y libertad. Pero la escuela es una parte de la vida de las personas, fundamental pero no única. Una educación activa en esos valores de igualdad se va al traste si no tiene continuidad en el ámbito familiar y en los entornos sociales.

¿Considera suficiente la legislación actual para proteger a las personas LGTBI o cree que necesita cambios?

Hay aspectos de la vida de las personas donde queda mucho por hacer. La sanidad pública y de calidad tiene que atender sin prejuicios y sin patologizar. La igualdad debe defenderse en los convenios, en la Inspección de Trabajo, en los centros de trabajo y en la organización sindical. La precariedad habitacional golpea especialmente a jóvenes, personas trans, migrantes, mayores y personas vulnerables. Queremos políticas específicas para quienes sufren varias discriminaciones a la vez: personas LGTBI migrantes, racializadas, con diversidad funcional, mayores, jóvenes, en situación de pobreza, del medio rural, prostitución, personas sin hogar o privadas de libertad. Todo eso está en las leyes, pero hay que desarrollarlas para cumplirlas.

    ¿Cómo respondería su partido ante posibles casos de discriminación o delitos de odio en la ciudad?

    Los delitos de discriminación o de odio en la ciudad se combaten con leyes, pero el problema verdadero está en que los derechos LGTBI están siendo atacados por partidos y secuaces de la extrema derecha, que ha convertido nuestras vidas en campo de batalla, mostrando su verdadero pensamiento. Allí donde gobiernan PP y Vox, las políticas de igualdad son moneda de cambio, los derechos se cuestionan, las leyes se recortan, los recursos desaparecen y la educación afectivo-sexual se censura. Afortunadamente, eso no sucede en Dos Hermanas.  

    En ocasiones existe un debate sobre si el Orgullo debe seguir teniendo un carácter reivindicativo o si debe centrarse más en la celebración. ¿Cuál es su posición?

    El Orgullo nació como respuesta a la violencia, la persecución, la humillación y al abandono institucional. El Orgullo es protesta, memoria, lucha y resistencia. Pero no podemos olvidar que la discriminación contra las personas LGTBI ataca, directamente, a lo diferente. Las personas del colectivo sufren múltiples violencias en la medida en que nos alejamos de la cisheternormatividad y esta particularidad tiene que ser la raíz de las protestas y reivindicaciones. Por supuesto que reivindican derechos pero no les deben moralidad ni decencia a nadie.

    ¿Qué mensaje le gustaría trasladar a los jóvenes LGTBI de Dos Hermanas que puedan estar atravesando situaciones de rechazo, incomprensión o discriminación? 

    Cada caso de rechazo debe tratarse de manera individualizada, no hay recetas únicas para todas las situaciones. Las instituciones están para no dejar solas a las personas LGTBI, trans, a la infancia o a las personas mayores que vivan la violencia en silencio. Hay programas municipales, policía, juzgados… depende de cada caso. Aunque las personas jóvenes son un grupo especialmente vulnerable dentro del colectivo LGTBI, tampoco podemos olvidar a las personas mayores, que vivieron una situación especialmente difícil durante su juventud y han dedicado, en muchos casos, su vida a luchar y conseguir los derechos de los que hoy podemos disfrutar, sin embargo, ahora se encuentran frente al problema de la soledad no deseada y siguen enfrentando la violencia LGTBI en espacios de cuidados como las residencias.

    ¿Qué le diría a aquellos vecinos que consideran que ya existe igualdad plena y que no son necesarias más iniciativas relacionadas con el colectivo LGTBI?

    Los derechos, una vez conquistados, hay que mantenerlos, cuidarlos, intentar mejorarlos. Nada es para siempre. Basta asomarse a las redes sociales, a la televisión, incluso a determinados espacios: hay quienes quieren devolvernos al silencio, al miedo, a la vergüenza o a la soledad. Hay que luchar por quienes abrieron camino cuando ser visible podía costar el trabajo, la familia, la libertad o la vida. Y también por quienes hoy siguen sin poder serlo en su casa, centro de estudios, pueblo, centro de trabajo, residencia, consulta médica o administración.

    ¿Cómo imagina Dos Hermanas dentro de diez años en materia de igualdad y convivencia?

    Lucharemos por una Dos Hermanas donde la diversidad no sea una amenaza, sino una riqueza colectiva; una ciudad con más derechos, no menos; más democracia, no menos; más libertad, no menos. Diversidad frente a la censura; sanidad pública, frente a abandono; empleo digno, frente a precariedad; hogares seguros, frente a la especulación, desahucios y soledad. Es memoria frente al olvido, comunidad frente al odio, vida frente al miedo. Lucharemos por una Dos Hermanas que reconoce a quienes fueron perseguidas por su orientación sexual, identidad o expresión de género y entiende que cada derecho conquistado lleva detrás nombres, cuerpos y vidas que no volverán a ser borradas. Frente a quienes quieren retroceder, borrarnos o dividirnos, en Dos Hermanas vamos a avanzar, a hacernos visibles y organizarnos. Ésa es la Dos Hermanas que queremos y la vamos a conseguir.

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