Manolo Lay :»El negacionismo climático mata»

TRIBUNA LIBRE
Manolo Lay, Responsable de Organización de IU Dos Hermanas
Es evidente que el cambio climático afecta a todo el planeta, pero en Dos Hermanas, por nuestra ubicación geográfica, es especialmente preocupante y nos obliga a tomárnolo como un problema de primer orden, tanto las personas como las administraciones públicas.
Las olas de calor cada vez más seguidas, tempranas, duraderas e intensas que venimos sufriendo en los últimos años ponen en riesgo la salud humana, el medio ambiente y la agricultura.
Las consecuencias ya no son a futuro: están aquí. El primer día de este mes de agosto, los medios de comunicación publicaron que se había detectado un episodio de contaminación por Ozono en Dos Hermanas, donde se habían superado los 192 microgramos por metro cúbico de este gas en el aire. No ha sido la primera vez ni, nos tememos, será la última. Tampoco es casualidad que, desde 1998, nuestra ciudad solo haya superado esos máximos en los tres últimos años.
Estos episodios de alta concentración de Ozono en el aire se producen por las emisiones de contaminantes a la atmósfera, las altas temperaturas y la radiación solar, con lo que se prevén más frecuentes con el aumento del número de olas de calor y los termómetros en continuos máximos históricos, lo que ya es una realidad científica como consecuencia del cambio climático.
Por desgracia, no es solo el ozono. Los altos niveles de dióxido de nitrógeno (NO2), las partículas en suspensión (PM10) y otros contaminantes nocivos que saturan el aire de las ciudades afectan a los pulmones, perjudica a los ecosistemas y al rendimiento de los cultivos.
Y todo tiene relación. El cambio climático, las olas de calor y el incremento de la temperatura media hace más resistentes a los mosquitos, amplía la temporada de reproducción, aumentando la población de estos insectos y, por tanto, favorece la expansión del Virus del Nilo Occidental que, por desgracia, ya se ha cobrado una víctima en Dos Hermanas.
Pero hay un factor de riesgo determinante, tal vez el que más debe preocuparnos. Lo escribió recientemente Ezequiel Mártinez: «Señores negacionistas, escuchen a los científicos, abran los ojos, no engañen al pueblo y dejen de hacer el ridículo». Y es que, efectivamente, el negacionismo de la crisis medioambiental y la depredación sin medida del capitalismo han logrado superar en casi un 80% anual los límites del no retorno y de regeneración del planeta.
La vulnerabilidad climática de esta ciudad avanza como una mancha y el negacionismo le va a la zaga, pero sus consecuencias las sufrimos los que confíamos en la ciencia y los fantasmas que aseguran que todo es culpa del gobierno socialcomunista bolivariano.




