Carolina Robles termina 14ª en la final de los 3000m obstáculos

En sus primeros JJOO, la atleta nazarena ha concluido la prueba con un tiempo de 9.50.96

La atleta de Dos Hermanas Carolina Robles ha cumplido su gran sueño de disputar una final olímpica, en la categoría de 3000m obstáculos. Lo ha hecho con 29 años, en los Juegos de Tokio, y en su primera internacionalidad absoluta tras ser recalificada por los jueces después de que en la eliminatoria del domingo tuviera la mala fortuna de tropezarse con una rival que previamente se había desestabilizado y a la que no pudo esquivar tras el salto de una valla. 

La caída fue aparatosa y dolorosa, pero la atleta de Dos Hermanas se reintegró en la carrera con rapidez y, luchando contra el dolor, sufriendo durante la mayor parte del recorrido, logró acabarla para que, una hora después, se encontrara con la buena noticia de su justa recalificación y el correspondiente pase a la final de este miércoles, donde ha terminado en decimocuarta posición, siendo la ganadora la ugandesa Peruth Chemutai.

Carolina Robles disfrutó de su presencia en la final, un logro increíble que tantos y tantos años de esfuerzo y sacrificio le ha costado a la mediofondista de Montequinto, pero sobre todo lo que hizo durante la carrera fue sufrir porque, como luego explicó en declaraciones a Televisión Española, no se encontraba en las mejores condiciones posibles para competir a su mejor nivel a causa de la caída. Acabó decimoquinta (9.50.96), lejos de su marca personal, y por detrás de la estadounidense Emma Coburn, que aspiraba a medallas, se hundió en la carrera y fue finalmente descalificada, de modo que el puesto definitivo de la atleta hispalense es el decimocuarto.

Nada más empezar la final se dio cuenta Robles que el objetivo no podía ser ya en su caso mejorar su marca personal, sino llegar a la meta a como diese lugar. El escenario, la ocasión y la oportunidad bien lo merecían. «He calentado con normalidad, pero desde que me caí no he vuelto a saltar una valla y he durado dos vueltas. He sido capaz de llegar al final. Cuando ha aparecido el dolor he intentado no despegarme del grupo, pero el dolor iba aumentando un poquito más y la ría me hacía más daño. Era inviable. Me he dedicado a sufrir, como hice el domingo, y al final no he sido la última en llegar. Se me ha escapado la marca, pero es que cuando he llegado al mil quinientos era ya navegar a la deriva. El dolor era muy grande, pero estos son unos Juegos Olímpicos y merecía la pena. Ha sido una vivencia increíble. Me dolían el costado, el hombro, las costillas… pero me he dicho que tenía que llegar y he guerreado como en estos últimos años. Ha sido una experiencia enriquecedora y me llevo un bonito aprendizaje que espero poner en práctica en futuras ocasiones«, comentaba la sevillana, que se marcha de su debut en unos Juegos Olímpicos con la satisfacción de haber corrido una final.

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